Bienvenido al test: Honda Fit EXL 1.5 CVT 2019

Pocos vehículos suelen tener tan buena reputación como el Honda Fit. Allá lejos en el 2001 cuando la primera generación mezclaba la estética de un hatchback con la versatilidad de un monovolumen, el modelo de la marca nipona se erigía como un éxito en los mercados mundiales.

Conocido también como Honda Jazz, la primera generación llegó a nuestro mercado con una oferta muy rica, la que incluía hasta dos motores diferentes y dos opciones de caja. Ese envión exitoso le sirvió para mantener la reputación en la segunda generación, que se comercializó en la Argentina hasta decir adiós en el 2015 de una manera casi trágica: nada lo reemplazaba.

Hubo que esperar hasta abril del 2017 para que recién la tercera generación del modelo llegue a nuestro mercado, pero con una configuración que poca honra le hacía: un único motor, sólo caja automática y con una dotación de equipamiento y seguridad muy pobre (ver nota).

Así como llegó este Fit III, también se fue. Pero no sin dejar a su reemplazo, el restyling del mismo modelo que, además, sumó todo lo que debía en seguridad (ver nota).

Bienvenido a una nuevo test: Honda Fit EXL 1.5 CVT 2019


Diseño Vigente

Equipo que gana no se toca, dice la clásica frase relacionada al fútbol.

En el Honda Fit claramente es así. Su desarrollo, que data ya del año 2013, fue concebido sobre la plataforma Global Small Car Platform (GSCP) la cual es compartida con el Honda HR-V y el aventurero Honda WR-V (de inminente llegada al país –ver nota-), y su diseño general sigue siendo muy similar al de aquella primera generación.

Pero hubo un cambio principal en relación al primer Fit III que llegó al mercado local y a su rediseño: el origen. Mientras el primero venía de México, el de ahora lo hace de Brasil. Con este cambio se modificaron muchos aspectos, tanto de diseño como de equipamiento y mecánica.

Cuenta con un largo de 4.113mm (levemente más corto que el mexicano), un ancho de 1.694mm, un alto de 1.534mm y una distancia entre ejes de 2.530mm.

El cambio no es sólo estético: sumó equipamiento de seguridad y la mecánica fue modificada.

Con el rediseño actual, el frontal quedó más refinado, con más detalles cromados y la inclusión de ópticas Full LED. Las primeras unidades del Fit III que llegaron a la Argentina no contaban con luces antinieblas delanteras, las que fueron agregadas en este restyling que también modificó el diseño del paragolpes.

En el lateral no hay cambios (siguen las mismas llantas diamantadas bitono de 16″) mientras que el sector trasero estrena nuevo layout interno de faros con iluminación LED y un paragolpes más reducido, conforme a las reglamentaciones más laxas de la industria brasileña en relación a la mexicana, que exporta a países como Estados Unidos. No cuenta con faro antiniebla trasero pero sí con cámara de retroceso, que antes no se ofrecía.


Versatilidad Japonesa Brasileña

El interior no tiene cambios significativos en relación al Fit que se comercializaba antes. Si bien cambió el origen y se le aplicó un rediseño, el habitáculo sufrió leves modificaciones.

A la calidad de materiales se la nota levemente más baja (diría, más simple), modificando la pantalla multimedia que antes estaba integrada al diseño del torpedo por una doble DIN “recortada” que cuenta con navegador, Android Auto y Apple CarPlay, y el diseño del tablero del lado del acompañante por un cobertor menos agraciado estéticamente. También el botón de las balizas ahora es negro, desapareció el botón de conducción económica y se eliminaron dos salidas de climatización adicionales que estaban por encima del torpedo.

Sí se mantiene el sistema de climatización monozona táctil, que si bien su operación es sencilla se vuelve un tanto tediosa ya que no se visualiza correctamente cuando le da el sol y nos obliga a tener que sacar la vista del camino al momento de querer modificar la temperatura del habitáculo (ya que es imposible de manera “dactilar” encontrar el botón).

Punto a favor para la doble conexión USB (una reservada para la transferencia de datos del smartphone), toma de 12v, portaobjetos y doble posavasos ubicados por delante de la selectora de la caja CVT.

La versatilidad interior es el punto fuerte del Fit. Pero algunos comandos (como el climatizador) deberían ser mejorados. 

Uno de los atributos más queridos del Fit es la gran versatilidad interior, que en esta tercera generación está liderada por el ULT (Utility-Long-Tall). Se trata de un sistema que pliega completamente los asientos de la segunda fila para aumentar la capacidad del baúl y ofrecer así también un piso completamente plano. Lo que lo diferencia en relación al resto de los sistemas de plegado es que toda la operación se realiza únicamente accionando un botón ubicado en el respaldo.

La capacidad del baúl mantiene unos correctos 363 litros, pero en relación al mexicano perdió un piso de goma antideslizante y una red de sujeción de carga, detalles que ya no se ofrecen. La rueda de auxilio, lamentablemente, es de uso temporal.


Igual pero Diferente

El Honda Fit III II (sí, sería la fase II de la generación III) equipa el mismo motor de la fase I pero con cambios significativos luego de la modificación de origen: la mecánica naftera 1.5 16v SOHC i-VTEC ya no ofrece más 132cv, sino que bajó su potencia hasta los 115cv.

Esto se produce por un cambio principal: pasó de tener inyección directa a contar con inyección indirecta. Esta merma de potencia también vino acompañada por una caída en el torque, que pasó de 165Nm a 145Nm.

Pero siendo franco, la diferencia en el tránsito cotidiano no se nota. La caja CVT de variador contínuo con 7 marchas simuladas se encarga de “normalizar” cualquier entrega picante de potencia o torque y lleva al motor a un modo de aceleración contínuo que no es nada despreciable.

Se trata de un vehículo pensado principalmente para un tránsito citadino. Ahí es uno de los mejores del segmento, con una dirección muy dócil, una puesta a punto de la suspensión más confortable que la del modelo mexicano y una posición de manejo facilmente encontrable gracias a la columna de dirección regulable en altura y profundidad.

La mecánica 1.5 perdió potencia y torque, pero la diferencia no se nota al conducirlo. Muy buen consumo.

También se celebra la incorporación del ESP, o Control de Estabilidad, o VSA (como lo llama Honda) de serie, un item de equipamiento que claramente no podía faltarle incluso desde la llegada de la primera fase de esta misma generación. A ello se le sumaron también los cuatro airbags que faltaban, completando seis en total con los dos delanteros.

No tienen mucho sentido las levas al volante (la simulación de marchas es completamente ficticia y nada agradable) y el instrumental podría mejorar sumando una computadora de abordo más completa e indicador de temperatura del motor, que no lo trae.

El consumo del Fit es más que acorde a lo que ofrece: unos 12km/L para uso citadino y hasta unos 15km/L en ruta transitando a un promedio de 120km/h. Quizás por eso es que ya no cuenta con el botón ECO.


Conclusiones

Al día de hoy, Honda Automóviles Argentina comercializa el Honda Fit EXL 1.5 CVT 2019 a $750.000 con una garantía de 3 años o 100.000 kilómetros.

Parece mentira, pero en abril del 2017 (hace un año y medio) se lanzaba la primera fase a un precio de $450.000 y considerábamos que era caro. Ahora también es caro, pero ya no tanto como antes.

¿Por qué? Primero, en dólares está más barato. Segundo, la relación precio-producto es mejor: tiene más conectividad, más seguridad y un motor que sigue respondiendo incluso con menos potencia.

¿Querés saber más detalles del Honda Fit EXL 1.5 CVT? Chequeate los highlights de acá abajo.


Highlights

El Fit III ya fue reestilizado y cambió su origen: pasó de importarse de México a llegar desde Brasil.

El principal cambio llegó a la trompa, con nueva parrilla y paragolpes.

La única versión disponible cuenta de serie con luces diurnas y faros Full LED. La iluminación que brinda es superadora.

También ahora incluye luces antiniebla. Antes ahí se ubicaban las luces diurnas.

No hay cambios para las llantas de 16″. Los neumáticos podrían tener un talón un poco más alto, como para que no se lo sientan toscos mientras se viaja.

La fórmula que mezcla un diseño hatchback con el de monovolumen sigue vigente.

El equipamiento tecnológico sumó cámara de retroceso. Ojo con el lavadero: el plástico decorativo del baúl se raya fácilmente.

Los faros traseros ahora incluyen iluminación LED también sobre la luneta (antes era meramente estético). Falta luz antiniebla trasera.

El torpedo parece no tener demasiados cambios, pero existen y son muchos.

El sistema multimedia que antes estaba integrado ahora fue reemplazado por un doble DIN “recortado”. Sumó compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay.

Este plástico perdió una -falsa- costura sobre el sector superior, un detalle grafito en el sector inferior y unas salidas de climatización extras que se encontraban cerca del ventilete delantero.

Excelente cantidad de portaobjetos y superadora conectividad. Una de las dos conexiones USB está optimizada para el smartphone.

Climatizador monozona táctil. Si bien funciona de manera correcta, no es lo más cómodo: no se ve si le da el sol y nos obliga a quitar la vista del camino para comandarlo.

La posición de manejo es agradable. La butaca regula en altura y la columna de dirección en altura y profundidad. Pediría un poco más de sujeción lateral.

Excelente espacio trasero. Si la corredera de la butaca delantera permitiera deslizar el asiento más hacia atrás, seguiría habiendo espacio disponible.

Desapareció el botón ECO, pero sumó uno muy importante: la posibilidad de desconexión del control de estabilidad, que ahora se ofrece de serie.

El baúl tiene 363 litros con una amplia boca de carga. En relación al mexicano, perdió el piso de goma antideslizante y una red de sujeción de carga.

Debajo del falso piso, rueda de auxilio temporal, lamentablemente.

El motor sigue siendo el naftero 1.5 16v, pero ahora tiene menos potencia y torque.

Se eliminó el sistema de inyección directa, pasando a ser indirecta. En la práctica diaria, no se nota. La caja CVT se encarga de “normalizar” la aceleración.

Un auto polivalente que ahora viene bien equipado. ¿Lo comprarías?

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