Bienvenido al test: Fiat Uno Way 1.3 Firefly

Luego de casi tres años sin presencia en el mercado, el Fiat Uno Way volvió a ofrecerse en Argentina.

El modelo del segmento B presentado originalmente en 2010 y discontinuado antes del 2016, se relanzó en el país hacia fines del año pasado, ofreciendo únicamente una versión Way con nueva mecánica e interesantes ítems de seguridad de serie (ver lanzamiento).

De aquel Fiat Uno Way que se comercializó hasta hace unos años, ¿qué quedó y qué se mejoró para ofrecerse en un mercado muy diferente al que existía hace casi 10 años atrás?

Bienvenido a un nuevo test: Fiat Uno Way 1.3 Firefly.


Un Clásico

Lo primero es destacar que, pese a los años que tiene encima, el diseño actual del Fiat Uno sigue siendo atractivo. Encima tiene dos rediseños que hasta ahora no habían llegado al mercado local. ¿Por qué? Desde la filial local tenían la necesidad de priorizar la venta del Nuevo Palio producido en Córdoba, modelo que se canibalizaría con el Uno importado de Brasil. “Necesitábamos tener un mercado interno que pueda sostener al polo productivo de Ferreyra, en Córdoba”, sostuvo Martín Zuppi, nuevo director general de FCA Argentina durante el lanzamiento del Uno. “Si bien el Nuevo Palio se vendía bien en Brasil, en Argentina la oferta de Mobi, Uno y Palio Fire iba a terminar canibalizando al modelo. Fue una decisión netamente productiva”, comentó.

Hoy, con el Cronos como el eje de producción de Ferreyra, el segmento quedó más libre y ahí apareció el espacio para que el Uno vuelva al mercado local. Pero ya no como antes: las versiones de diseño convencional y Sporting desaparecieron, para darle lugar únicamente a la variante con el estilo aventurero llamada Way. Es por eso que le vas a encontrar guiños offroad, como los pasarruedas en plástico negro, la suspensión elevada, los detalles plásticos en los paragolpes, las barras portaequipajes y los neumáticos de uso mixto.

En relación a aquel Uno que nos llegó al principio, el nuevo tiene las ópticas delanteras levemente más horizontales, los paragolpes se volvieron más agresivos y cargados, los faros traseros estrenaron un nuevo layout interno y las llantas de 14″ renovaron su diseño. A eso se le suman también algunos destaques de diseño, como los faros oscurecidos, los leves apliques cromados, los guiños integrados en los espejos laterales y un sólido protector plástico para las puertas con inscripción “Way”.

En su tiempo de ausencia, el Fiat Uno pasó por dos rediseños en Brasil. La generación sigue siendo la misma.

Pero al mismo tiempo, presenta diversos detalles de desarrollo que evidencian el correr de los años: la antena de la radio ubicada en el techo y los tambores de apertura de puertas y baúl. El primero está integrado en la manija del conductor, mientras que el segundo resulta un menester para abrir el portón del baúl ya que la llave tipo navaja es la que se necesita para acceder. Cuenta con apertura desde el interior, pero nada es más cómodo que un simple botón en el baúl, a lo Toyota Etios Hatchback. Eso, no está.


Quererlo, después del amor

Si revisás las pruebas de TURBO Argentina, podrás notar que muchas de las publicadas corresponden a crossovers o SUVs, que es a lo que las marcas más están apostando en este último tiempo. El Fiat Uno, pese a los cambios de gustos de los compradores, ya nació pensado para ser parte de este nicho incluso antes de que se supiera que iba a ser un boom.

Líneas redondeadas, elevado despeje, posición de manejo elevada y hasta una versión con aires offroad. El mix necesario para ser uno de los elegidos a la hora de ir a averiguar por un 0km en un concesionario Fiat. Pero había algo que no terminaba de agradar: su interior. Las líneas extremadamente redondeadas se replicaban en el torpedo, con salidas de climatización básicas, radio convencional de DIN simple y un tablero de dudoso gusto con retroiluminación naranja.

Todo eso fue modificado en los dos rediseños que tuvo el modelo, incluyendo un estilo más moderno y permitiendo la adopción de una pantalla multimedia de 6,2″ que tiene navegador integrado. Su estilo es un tanto aftermarket, no cuenta con integración Android Auto o Apple CarPlay y la funcionalidad de Bluetooth es apta únicamente para realizar llamadas, no para reproducir multimedia. Sorprendentemente, ofrece conexión para iPod y lector de DVD. ¿Quién hoy en día usaría un DVD antes que hacer streaming desde el smartphone? En este sentido, prefiero el equipo presente en el Mobi, que resuelve mejor el tema del Bluetooth incluso sin contar con pantalla a color.

El sistema multimedia no ofrece Android Auto ni Apple CarPlay, pero sí navegador. La conexión Bluetooth sirve únicamente para las llamadas, no para el streaming de música.

El instrumental también recibió nuevos aires. Si bien es -también- muy similar al del Mobi, la pantalla central con computadora de abordo es mucho más completa (casi al nivel de Argo/Cronos/Renegade) e incluye indicador analógico de nivel de combustible (en el Mobi es digital). Desde ahí se nos avisa de todo: las horas de manejo, si hay alguna puerta abierta, el consumo promedio (con dos trips independientes), la temperatura del motor, el indicador de manejo ecológico o la autonomía. A ellos se les suma el indicador de presión de neumáticos, algo sí poco frecuente en el segmento. Es, realmente, la computadora de abordo más completa dentro de los autos más accesibles del mercado.

Test: Fiat Uno Way 1.3 Firefly 2

Todo eso se comanda desde el nuevo volante, que deriva de desarrollos pasados de Chrysler y Jeep. Recordarán que este volante seguramente lo habrán visto en vehículos como el Jeep Cherokee o el Jeep Patriot, o que los comandos integrados corresponden también al Dodge Journey. Todo se recicla, incluso también incorporando detalles de gama media en vehículos de gama baja. Sí nos gustaría que el volante se regulara en profundidad, ya que sólo cuenta con reglaje en altura.

Una buena y una mala. Punto a favor para la interminable cantidad de espacios portaobjetos que existen en la parte delantera del habitáculo. Son todos chicos (como para ir dejando bol*deces por ahí) pero agradecemos tener estos espacios. Punto en contra para la calidad de materiales y terminaciones. Si bien están mejor que antes, siguen dejando mucho que desear los encastres y los materiales rígidos elegidos.

El interior mejoró muchísimo en relación al original Uno de esta generación, pero la calidad de encastres y las terminaciones siguen siendo críticas.

Lo más destacable de este revival emotivo viene por el lado de la seguridad. De serie, el nuevo Fiat Uno Way suma un quinto cinturón de seguridad inercial de tres puntos, quinto apoyacabezas, ganchos ISOFIX, asistencia al arranque en pendientes, control electrónico de mitigación de rolido y ESP. Este último dispositivo que funciona en conjunto con el control de tracción y cuya obligatoriedad fue postergada por el Gobierno actual (ver nota) es el encargado de corregir la trayectoria del vehículo en un caso de derrape lateral, previniendo accidentes o posibles vuelcos.

Con este equipamiento de serie, el Uno Way se convierte en el Fiat más accesible en incorporarlo, incluso antes que las versiones 1.3 de Argo y Cronos que son más caras.

Fijate que muchos de esos avances en seguridad corresponden a la segunda fila de asientos, la cual es reducida pero no tanto como la del Mobi (que es diminuta). Entre los asientos delanteros se destaca un posavasos, lugar que tranquilamente podría haber sido ocupado por una conexión USB secundaria. No le vamos a pedir salidas de climatización para las plazas traseras ya que el desarrollo de este rediseño no lo permitiría (se debería modificar todo el piso del auto, y costos…), pero sí trasladar algunos de los espacios portaobjetos a las plazas traseras ya que no hay ninguno. Las contrapuertas son lisitas, lisitas…

La capacidad del baúl se mantiene en 290 litros y, dentro del mismo, se ubica la rueda de auxilio, que es homogénea pero de chapa (mantiene incluso el neumático de uso mixto).


Mejora precisa y eficaz

En cuanto a la mecánica, nuevo Fiat Uno Way toma este nuevo motor naftero cuatro cilindros 1.3 8v de 99cv llamado Firefly. Se trata de una nueva generación de motores de FCA que se basa en la simpleza y confiabilidad de su desarrollo (ver nota técnica).

Cuenta con cadena de distribución (no requiere recambio como la correa) y resulta ser más económico que el antiguo 1.4 Fire: en ciudad llega a recorrer 12km/L, mientra que en ruta a 120km/h logra una marca muy holgada de más de 14km/L. Es un gran caballito de batalla para ahorrar mucho: con el tanque de 48 litros se nos asegura una autonomía de más de 650 kilómetros en viajes largos.

El motor es ágil, consume poco y apuesta a la confiabilidad y fácil reparación. Un gran punto a favor del nuevo Uno.

Y lo bueno es que también se lo nota ágil. Llega a 100km/h en 11 segundos y logra una velocidad máxima un poco superior a los 165 km/h. La caja de 5 marchas ayuda a que el auto se mantenga enrroscado para mejorar estas prestaciones, aunque a altas velocidades se agradecería una 6ta para así mejorar aún más las prestaciones y reducir la rumorosidad en el habitáculo (que no es poca).

Pero bueno, con esto queda claro que el Fiat Uno Way no es ni será el As de la ruta: la elevada altura y la suspensión pensada para absorber irregularidades más que para mantener una tenida direccional hacen que el hábitat natural del auto sea la urbe. Al exigirlo, se lo nota con un marcado cabeceo que se profundiza a la hora de acelerar rotundamente o frenar con firmeza. Incluso también se agacha demasiado al ubicar a tres ocupantes en las plazas traseras, elevando la trompa más de lo debido y encandilando al que venga de frente.

Las suspensiones mullidas son excelentes para la ciudad, trabajando en conjunto con una dirección eléctrica variable que puede ser seteada en modo City para que sea aún más liviana. Es una función que debutó en el país hace ya varios años con el Fiat Bravo y que hoy en día seguimos elogiando por la versatilidad de poder elegir cuándo quiero que sea más liviana a mi gusto.


Conclusiones

Fiat Chrysler Automobiles Argentina comercializa el Fiat Uno Way 1.3 Firefly a $500.000 con una garantía de 3 años o 100.000 kilómetros. Es la única versión disponible.

Pese a que ya pasaron muchos años desde su desarrollo, el Fiat Uno sigue estando vigente en el mercado. Ya no por ser un best seller como en los años ’90, sino por ser una de las compras racionales más recomendadas del momento. Es el Fiat con ESP más accesible del mercado, cuenta con un nuevo motor que prioriza la confiabilidad pero también funciona bien y además está alineado con los nuevos conceptos estilísticos que hoy los clientes buscan en un auto.

Sí, tiene varias cosas que denotan el paso del tiempo (como la ausencia de botón de apertura del baúl o las finitas contrapuertas traseras sin espacio portaobjetos) y algún intento fallido por modernizarlo a la fuerza (como el equipo multimedia poco amigable), pero el combo general resulta favorable en relación al Uno anterior.

Y no sólo para él mismo, sino también para el cliente. Eso es lo que importa.

¡Navegá por los highlights para conocer más detalles! 


Highlights

Test: Fiat Uno Way 1.3 Firefly 3

Después de años de ausencia, el Fiat Uno volvió al mercado local.

Test: Fiat Uno Way 1.3 Firefly 4

Sólo está disponible en versión Way, que es la variante aventurera.

Test: Fiat Uno Way 1.3 Firefly 5

Los detalles en plástico negro y los neumáticos de uso mixto, los máximos exponentes de una moda que terminó virando hacia los SUV.

Test: Fiat Uno Way 1.3 Firefly 6

Las barras longitudinales permiten alojar barras portaequipajes dentro de las mismas retirando los protectores.

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Acusa recibo de los años: la antena de la radio sigue en el techo.

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Con el último rediseño, se actualizaron también los paragolpes y el layout interno de los faros traseros.

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Hay sensores de estacionamiento pero no botón de apertura del baúl. Para ingresar se debe poner la llave o tirar de una perilla desde el interior.

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Gran renovación para el interior. Casi todo fue modificado, a excepción de los comandos del aire acondicionado.

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El instrumental es muy completo. La computadora de abordo, la mejor del segmento.

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El sistema multimedia de 6,2″ tiene diseño y funcionamiento aftermarket.

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Así se ve mejor. Si le da el sol, casi no se distingue la pantalla.

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Tiene Bluetooth pero sólo para llamadas. Incluye conexión USB y hasta lector de DVDs. ¿Para qué? Ni idea.

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También tiene navegador integrado.

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El volante es nuevo pero deriva de otros modelos de FCA, como el Jeep Cherokee o Jeep Patriot. Los comandos de audio también estaban presentes en el Dodge Journey.

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Los portaobjetos aparecen por todos lados. En reducidas dimensiones, pero están.

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Los levantavidrios son one-touch, para todos los ocupantes.

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Incluye la consola de techo, que también tiene un espacio portaobjetos.

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Y un espejo de vigilancia para las plazas traseras.

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¿Portaobjetos? Sí, más. (Chequeate el detalle del entramado. UNO, UNO, UNO…)

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Entre las butacas delanteras hay un posavasos. No sería descabellado pedirle una conexión USB adicional. Interesante piso casi plano para las plazas traseras.

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Las butacas son muy cómodas, altas y mullidas, pero le falta un poco más de sujeción lateral. Punto a favor para el apoyabrazos del conductor.

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Espacio justo para los ocupantes. Pero mucho mejor que en el Mobi.

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Se saldaron deudas: tres apoyacabezas tipo coma y respaldo rebatible en 1/3 2/3.

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También sumó el quinto cinturón inercial y ganchos ISOFIX.

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290 litros de capacidad tiene el baúl. Si bien es justo, podríamos pedir un piso recto que no nos modifique la manera de distribuir la carga.

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La rueda de auxilio es de 14″ como las cuatro titulares, pero de chapa. Conserva el mismo neumático de uso mixto.

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La novedad es la incorporación del motor 1.3 Firefly de 99cv.

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Se lo siente ágil y encima consume poco. Además, su mantenimiento es acotado ya que tiene cadena de distribución.

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Un auto que prioriza la ciudad por sobre la ruta, pero suma ESP de serie. Aplausos para Fiat.

Test: Fiat Uno Way 1.3 Firefly 32


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