Bienvenida al test: Fiat Toro Nafta 1.8 Freedom AT6 4×2

Fue una revolución en el segmento. La pick-up chica de Fiat llegó hace un tiempo para competir frente a la propuesta de la Renault Duster Oroch, pero con un posicionamiento más elevado gracias a su gran nivel de equipamiento, su motorización diésel y la posibilidad de contar con tracción simple o integral.

Pero, lo que parecía ser uno de los vehículos más polivalentes del mercado argentino, se vio opacado en ventas por un problema en el DPF o filtro antipartículas de su motor turbodiesel. Buscando poder mejorar su performance en el país luego de que sus ventas cayeran más de un 60% en el último año (fue el vehículo que mayor caída tuvo en todo el 2018), Fiat lanzó la opción naftera como la propuesta más accesible.

¿Vale la pena? Lo averiguamos durante una semana. Bienvenida al test: Fiat Toro Nafta 1.8 Freedom AT6.


Estilo bien marcado

Estéticamente estrena cambios, pero que no fueron incorporados con esta versión sino que forman parte del model year 2019.

Al momento del lanzamiento, todas las versiones que se ofrecían en un momento quedaron reducidas a apenas dos: Freedom 2.0 Multijet 4×4 AT9 (con el Pack Seguridad como opcional) y Volcano 2.0 Multijet 4×4 AT9.

¿Cómo? ¿Sin opciones 4×2? Exacto. Esa configuración quedó reservada únicamente para esta versión Freedom Naftera, que suma el conocido motor 1.8 E.torQ 16v de 130cv, asociado a una caja automática de 6 marchas. La caja manual fue desterrada, al menos por el momento.

Es por eso que esta Toro Nafta quedó estéticamente muy similar a lo que era la Freedom Diesel Manual: lo único que las diferencia es el diseño de las llantas de 16″ (ahora levemente diamantadas) y la ausencia de la insignia lateral “diesel” -obvio-.

Es la opción más accesible de la gama, pero estéticamente no lo aparenta.

Cabe destacar que de serie cuenta con luces delanteras diurnas en LED, faros antiniebla delanteros, espejos retrovisores con plegado eléctrico, protector de caja y luces traseras LED. También notamos dos mejoras que antes no se encontraban ni en las versiones más equipadas. FCA le introdujo la luneta térmica (gran faltante) y mejoró el diseño del cobertor de la caja de carga: ya no descarga el agua acumulada hacia el interior de la misma (un sinsentido de la ostia).


Uno de los mejores

A simple vista esta versión naftera estrena detalles en color bordó para la consola central y las contrapuertas. Le queda lindo y le da un detalle de sofisticación, cuando en la mayoría de las versiones más accesibles de cualquier vehículo los detalles chic no existen.

Pero eso va en sintonía con el nivel de equipamiento de la Toro Nafta. Si bien es la opción más accesible de tooooda la gama, cuenta de serie con 7 airbags (en la Freedom Diesel 4×4 son opcionales), ESP, control de tracción, tapizados de cuero, climatizador bizona, doble conexión USB, doble toma 12v, levantavidrios one touch en todas las puertas, apertura y cierre de cristales desde la llave, iluminación de cortesía para el ascenso y descenso de pasajeros, control de velocidad crucero, columna de dirección con reglaje en altura y profundidad, iluminación independiente para las plazas traseras (al abrir cualquier puerta trasera se enciende únicamente la luz de esa fila de asientos), apoyabrazos delantero con portaobjetos, apoyabrazos central trasero con posavasos, ganchos de sujeción de carga, aviso de portón trasero abierto (genial) y suspensión trasera multilink.

¿Qué perdió? Ya no trae de serie el sistema de monitoreo de presión de neumáticos, el sensor de lluvia, el sensor crepuscular y el sistema portaobjetos bajo el asiento del acompañante.

En general, los materiales empleados son correctos y las terminaciones están dentro de lo esperado. Lo más cómodo es el volante, que cuenta con múltiples botones tanto de frente al conductor como detrás del aro (para comandar con las yemas de los dedos). El equipo multimedia no es muy agradable debido a su diminuta pantalla de 5 pulgadas. No tiene Android Auto ni Apple CarPlay, funciones que tampoco están disponibles en el equipo de audio de 6,2″ que se incluye en la edición limitada BlackJack (ver lanzamiento) que cuenta sí con DVD Player y TV digital.

El sistema multimedia tiene una diminuta pantalla. No ofrece Android Auto pero sí navegador.

Dentro de lo destacable del interior, nos encanta la posición de manejo (ideal para las personas altas, con mucho espacio para desplazarse y columna de dirección con ajuste en profundidad) y el instrumental, que aunque la pantalla central de la computadora de abordo es monocromática, tiene mucha información clara y conserva el indicador de temperatura del motor, algo en extinción últimamente.

Ese espacio amplio que hay en el sector delantero no se replica en el trasero, que tiene un lugar acotado para las piernas y un respaldo bastante vertical, lo que condiciona el confort de marcha sobre todo en viajes largos. Faltaría un espacio portaobjetos detrás del respaldo trasero. La caja de carga de la Toro permite cargar más de 800 litros y tiene una capacidad de 650 kilos.

¿Cómo? ¿Y los 1.000 kilos dónde quedaron? En la Toro Diesel. La naftera tiene el mismo esquema de suspensión, pero el motor no podría llegar a transportar tanto kilaje.

A diferencia de la Toro Diesel, la naftera puede cargar 650 kilos en su caja. ¿La razón? El motor con menos torque.

El portón trasero tiene una apertura bastante particular: cuenta con dos hojas pivotantes que se despliegan manualmente mediante un sistema eléctrico. Lo que no nos convence demasiado es el sistema de cierre. Una hoja traba en el piso de la caja y la otra hoja traba sobre la primera. Esto genera que la unión de las puertas en el sector superior sea algo endeble. Da cosita.

La rueda de auxilio se ubica debajo de la caja de carga y es de la misma medida que las titulares, pero de chapa en vez de aleación.


Mal combo

Bueno, llegamos a lo que seguramente estás esperando. El motor de la Toro Nafta es el mismo 1.8 E.torQ 16v de 130cv (con distribución por cadena) que está presente en los Argo/Cronos y también en el Jeep Renegade. En este caso está asociado a una caja automática Aisin de 6 marchas con modo secuencial y levas al volante.

Y es, lamentablemente, lo único que no nos gusta de esta camioneta. Se lo nota muy chancho, como si viviera esforzándose para mover la carrocería. Es lógico: la Toro pesa 1.660 kilos.

La caja automática hace todo lo posible para mejorar las prestaciones mediante el clásico kick-down de cambios (el rebaje, en otras palabras), pero no alcanza: la velocidad máxima no llega a los 170km/h y el 0 a 100km/h lo hace en más de 15 segundos.

Es casi el mismo tiempo que cumple un asmático Fiat Mobi 1.0.

Del Mobi también nos gustaría que tenga los consumos, pero no, eso no lo copia. Lamentablemente en ruta no logra bajar los 9lts/100km a 120km/h, llegando a unos casi voraces 13lts/100km en ciudad. El tanque de combustible es de 60 litros.

El motor tiene 130cv, pero debe mover los 1.660 kilos de la Toro. Lo logra, pero con prestaciones muy limitadas y consumos bastante elevados.

Sí nos encanta la puesta a punto de la suspensión, que como todos los últimos Fiat desarrollados para la región parece estar perfectamente calibrada para los no-mantenidos caminos locales. La elevada altura del tren trasero fue pensada así para que no se agache demasiado al cargarla, pero eso penaliza el comportamiento dinámico cuando está vacía: tiende a un rolido un tanto excesivo y a despegarse del suelo en maniobras bruscas.


Conclusiones

Fiat Chrysler Automobiles Argentina comercializa la Fiat Toro Nafta Freedom 1.8 AT6 4×2 a $788.000 con una garantía de 3 años o 100.000 kilómetros.

Es una de las opciones más confortables del mercado y también de las mejores equipadas. Es una de las pick-ups más lindas, la que mejor comportamiento dinámico ofrece y la que mayor seguridad incluye en el segmento. Pero el motor hace agua por todos lados. Consume mucho y entrega poco. Tan poco que hasta la capacidad de carga tuvo que ser limitada para que el motor no sufra.

Aunque hay algo que hasta ahora no mencionamos: la diferencia de precio con la versión inmediata superior, que es la Freedom 2.0 Multijet AT9 4×4.

Esa versión cotiza hoy en día $1.171.400. Es decir, la naftera es $383.000 más accesible que la opción turbodiesel más barata, ofreciendo más equipamiento de seguridad (la naftera tiene siete airbags vs dos de la Multijet) y casi el mismo de tecnología y confort.

Esta es una de las principales razones por la que encarar la compra: la relación precio/equipamiento es casi imbatible.

¡Navegá por los highlights para conocer más detalles! 


Highlights

Así luce la única variante naftera de la Fiat Toro. También, es la más accesible de toda la gama.

Las luces LED se conservan tanto adelante como atrás. La barra portaequipajes y la tercera luz de stop elevada, de serie.

Uno delos diseños más lindos del segmento.

Faro trasero de LED. En el interior está la luz de giro y las de reversa se encuentran en el sector bajo del paragolpes.

Nuevas llantas de 16″. Estas son más lindas que las que venían antes en en las versiones más básicas, ahora discontinuadas.

Cámara de retroceso oculta en la manija de apertura del portón. También tiene sensor de estacionamiento.

¡Sorpresa! La Fiat Toro ahora viene con luneta térmica, un faltante casi irrisorio al momento de su lanzamiento.

“Mínimo 95 RON”. Nos cansamos de que los playeros nos pregunten “¿Lleno de diesel?”. No pá, Súper…

El sistema de doble hoja es cómodo y práctico. Pero la solidez de su anclaje nos deja dudas.

El protector de caja viene de serie, y menos mal porque ya está bastante maltratado. La lona marítima también se incluye, ahora de nuevo diseño que ya no descarga el agua acumulada hacia el interior de la caja.

En el interior lo único que cambió es el aplique bordó de la consola central.

Que se replica en las contrapuertas. Buenas terminaciones y materiales correctos.

El selector 4×4 es reemplazado por una toma de 12v en la versión 4×2.

El sistema multimedia es diminuto. La cámara, más todavía.

Climatizador bizona de buen funcionamiento.

El instrumental es claro muy amplio. La computadora de abordo es completísima.

Butacas de buen agarre y múltiples regulaciones. Una persona alta se puede acomodar sin problemas.

El espacio en las plazas traseras es algo reducido. Tapizado de cuero para todas las versiones.

Conexión USB y toma 12v extras para los pasajeros traseros. Bien Fiat.

El apoyabrazos trasero se despliega del respaldo e incluye un portaobjetos y dos posavasos.

Las plazas traseras también tienen iluminación independiente. Si abrís las puertas de atrás, sólo se encienden estas luces. ¡Aplausos!

El esquema de suspensión trasero es el mismo de la versión 4×4: multibrazos.

El motor 1.8 de la familia EtorQ está presente en varios modelos Fiat y Jeep.

Tiene 130cv que apenas alcanzan a mover con soltura los 1.660 kilos de la Toro. Encima, consume mucho.

El comportamiento dinámico es lo más sobresaliente. Cuando está vacía, la elevada altura del tren trasero hace que pierda adherencia.

De todas maneras sigue siendo la pick-up más confortable del mercado.

¿La tomarías en cuenta como posible compra? Es casi $400.000 más barata que la opción Diesel más económica.


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