Cuando hacemos tanto hincapié en la seguridad no lo hacemos por costumbre, porque tenemos ganas o porque se nos ocurre. Es, hoy en día, el aspecto más importante a la hora de evaluar la compra de un auto 0km en nuestro país. 

Actualmente la normativa argentina obliga a las automotrices a equipar a sus vehículos nuevos con diversos sistemas de seguridad. Entre ellos se destaca el doble airbag, el ABS, el aviso de cinturón de seguridad abrochado, los apoyacabezas traseros y los ganchos ISOFIX para la sujeción de sillas infantiles. Pero uno de los elementos de seguridad más importantes después de la invención del cinturón de seguridad no está incluído dentro de los ítems a equipar de manera obligatoria: el ESP o control de estabilidad.

Se trata de un dispositivo importantísimo a la hora de resguardar la seguridad de los ocupantes, ya que se encarga de evitar un posible choque producto de un derrape lateral. Trabaja en sintonía con el ABS y el control de tracción y es un equipamiento obligatorio en mercados europeos desde el año 2014.

En nuestro país el ESP obligatorio iba a entrar en vigencia en 2018, conforme al acuerdo que había firmado el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner junto a ADEFA, la asociación que nuclea a los principales fabricantes de vehículos de la Argentina. Era un acuerdo, o sea, ambos acordaron que entre en vigencia ese año para los nuevos vehículos comercializados.

Pero, lo que parecía ser la medida del siglo, se esfumó producto del lobby que ADEFA comenzó a generar. Así, el ESP obligatorio desde el 2018 pasó a la historia, aludiendo como excusa una mayor integración con Brasil, que incluirá este ítem de seguridad como obligatorio recién en el año 2020.

“Mientras esta tecnología que salva vidas no se haga obligatoria como estaba acordado en 2018, los fabricantes la seguirán ofreciendo como opcional cobrando por ella varias veces más del costo real haciendo pagar al argentino más por seguridad básica de otros mercados”, comentó Alejandro Furas, Secretario General de Latin NCAP. 

“El gobierno debería haber antepuesto la seguridad de entre 1 a 2 millones de argentinos que en los próximos cuatro años comprarían un nuevo vehículo o harán uso de un nuevo vehículo para trabajar (sea taxi, remise u otro), ante el interés económico de unos pocos de demorar esta exigencia y ampliar sus ganancias por un tiempo más. Es preocupante que hoy, ya ocho años de iniciada la Década de Acción para la Seguridad Vial de la ONU, el motivo sea el bolsillo de unos pocos en beneficio de corporaciones multinacionales, a costa de la seguridad de los argentinos, agregó duramente.

Hoy, un año y cuatro meses después de la postergación del ESP obligatorio, muchas son las automotrices que ofrecen (e incluso lanzan) modelos sin este equipamiento vital.

A continuación, la lista completa de los vehículos que a abril de 2019 siguen sin ofrecer control de estabilidad de serie.

BAIC
– D20
– Senova / X25

CHERY
– QQ
– Fulwin
– Tiggo 2
– Arrizo 5 (versión comfort)
– Tiggo 3
– Tiggo 5 (versión comfortline)

CHEVROLET
– Onix
– Prisma
– Montana
– Spin
– Cobalt
– Tracker (Premier base)

CITROËN
– C3
– C3 Aircross
– Berlingo

FIAT
– Mobi
– Argo 1.3
– Cronos 1.3
– Strada
– Fiorino

HONDA
– WR-V

HAVAL
– H1 (versiones Comfort y Luxury)

HYUNDAI
– Grand i10

KIA
– Picanto
– Rio (versión EX)

NISSAN
– March
– Versa
– Note
– Sentra

PEUGEOT
– 208 (excepto HDi y GT)
– 2008 (excepto Sport)
– Partner

RENAULT
– Kwid
– Sandero
– Logan
– Duster

VOLKSWAGEN
– up!
– Gol
– Voyage
– Saveiro
– Suran
– Fox
– Virtus (versiones Trendline y Comfortline manuales)