Los vehículos de gama media ya no tributan impuesto al lujo. Así se dispuso mediante un decreto presidencial, que eliminó el llamado “impuestazo”. Qué pasará con los vehículos de más de $900.000.

Mediante un decreto presidencial, el Gobierno modificó el impuesto interno a los vehículos de media y alta gama. Este gravamen impuesto por la presidencia anterior buscaba contener la falta de dólares en el mercado interno mientras se mejoraba la recaudación tributaria.

Los resultados fueron completamente inversos: los precios de los vehículos de gama media se distorsionaron, los de gama alta se duplicaron y las ventas de vehículos en general se estancaron al no existir precio de referencia. Impuestazo fue el nombre que se le asigno al crear un gran desbarajuste en el mercado.

Ahora, y luego de que el Gobierno actual haya modificado levemente el impuesto, se decidió la eliminación total del gravamen de 10% que pagaban los vehículos de gama media (entre $380.000 y $900.000) y mantiene la alícuota del 20% para los de “lujo” (superior a $900.000).

La medida, que se espera reduzca los precios de los autos alcanzados, se da en un contexto de aumento de la producción, las exportaciones y el mercado local (que cerró en ventas totales en un estimado de 900.000 unidades). De acuerdo al Estimador Mensual Industrial (EMI) que publica el INDEC, la producción automotriz tuvo un crecimiento acumulado en el año (enero-noviembre) del 7% respecto de igual período de 2016. Por su parte, las exportaciones totales de automóviles y utilitarios muestran un crecimiento de 11,8% en el mismo período, impulsadas principalmente por las ventas externas del segmento de utilitarios.

Pero no todas serán buenas noticias. Los vehículos que estaban al borde del impuestazo -el cual servía como un techo para que no se disparen los precios- tendrán un aumento que será inevitable. Los modelos afectados corresponden a las versiones más equipadas de la mayoría de los vehículos de segmento C.