Si tenemos que hablar del Vento no podríamos hablar del modelo que nosotros conocimos en nuestro país con ese nombre, sino que teníamos que realizar un recorrido histórico por todas las generaciones que tuvieron el nombre original: Jetta.

El Volkswagen Jetta data de 1977 y forma parte de la oferta del Golf. En otras palabras, es la opción tricuerpo de este modelo que en nuestra región tuvo diversas variantes: la primera que llegó nuestro país fue conocida como Bora y fue uno de los modelos más vendidos de la marca. Luego el nombre Vento fue adoptado (ya que Jetta no se podía utilizar por cuestiones obvias) y siguió con dos generaciones posteriores para ahora ser presentado este último Vento, que se consolida como la cuarta generación en tener presencia oficial en nuestro mercado y la séptima a nivel global.

Tal como mencioné arriba, el nuevo comparte la plataforma con el Golf, pero esto no necesariamente significa que el sedán deba tomar la estética del hatchback. De hecho, no son nada similares, ni siquiera en el interior.

Para el Vento se optó por un diseño más japonés, con líneas más arriesgadas y un remate trasero que remite a muchos modelos que son líderes en el mercado norteamericano. Bueno, desde México sale pensado en el cliente promedio estadounidense, por lo que es lógico pensar que Volkswagen vio más a la competencia de lo que a sus diseños actuales.

Pero pese a ello, el frontal tiene algo que, particularmente a mi, no me cierra. Quizás la parrilla de exageradas dimensiones y rectitud extrema no se hermana muy bien con las ópticas un tanto ovalizadas, que en su versión más equipada Highline cuentan con una identidad LED propia del modelo. Esta misma versión cuenta de serie con llantas de 18″, iluminación LED, detalles cromados y techo panorámico corredizo eléctrico.

En el interior se nota un claro esmero por diseñar todo en torno al conductor. Es por eso que las butacas delanteras cuentan no sólo con calefactor, sino también con ventilación; la pantalla multimedia de 8″ con AppConnect está inclinada hacia el lado izquierdo y el instrumental digital con pantalla de 12″ cuenta con toda la información chequeable al pulgar del conductor gracias a los comandos al volante. Este, se regula en altura y profundidad, al igual que la butaca (con regulaciones eléctricas).

Este arsenal tecnológico suma también cargador inalámbrico en la consola central, iluminación LED del interior con un sinfín de colores para que el dueño se sienta a gusto y múltiples conexiones USB, tanto en el sector delantero como en el portaobjetos central.

Pero hay algo que no aparece y se extraña, que es aquella impronta personal que tenía el primer Vento que llegó a nuestro país: una oferta naftera o diesel, manual o automática, detalles simil madera y diversas combinaciones de tapizados de cuero hicieron que sea uno de los modelos más buscados del mercado y eso se nota en las publicaciones. Un Vento 2009 suele estar al mismo precio que un 2014.

El Vento 2019 no descolla por las terminaciones ni los materiales empleados. No existen los contrastes de tonalidades (todo muy gris oscuro), pero los plásticos empleados tienden a ser blandos en su mayoría. Destacable el aplomo de las puertas y la calidad percibida de manijas, perillas y comandos. Faltan salidas de climatización y conexiones USB en las plazas traseras. Punto importante negativo.

Se extrañan también dos detalles mecánicos que ya no están: la caja automática DSG de doble embrague fue reemplazada por una Tiptronic convencional de 6 marchas y el esquema de suspensión posterior dejó de lado los multibrazos para estrenar un eje rígido semi-independiente.

Pero, nobleza obliga, en la práctica casi no se nota.

El Volkswagen Vento sigue siendo ese vehículo confortable y noble de aquellos tiempos, con un comportamiento mullido incluso con el talón bajo de las llantas de 18″.

En estos 300 kilómetros de viaje pudimos sacar un promedio de consumo en ruta, que estuvo cerca de los 7,6L/100km. Con los 60 litros de capacidad de tanque, la autonomía es más que excelente.

Nuestro viaje a Tucumán incluyó recorridos con complejas curvas y contracurvas (enmarcadas en un escenario pictórico digno del Amazonas), la mayoría asfaltadas, que fueron el escenario ideal para medir el desempeño de esta plataforma y saber si efectivamente el cambio en la caja y la suspensión hacen que tengamos que descartar al Vento como opción de compra.

Y la verdad, es que no. La caja, si bien no es tan rápida como la doble embrague, sigue cumpliendo aunque nos gustaría que se ofrezca con ocho velocidades como en Estados Unidos y así el consumo del economiquísimo 1.4 sea aún más sorprendente. La suspensión sigue siendo agradable, no reportando balanceos exagerados ni golpes en el tren trasero como sí sucede en vehículos de la competencia.

También hay que destacar algo: el Vento es más caro que la competencia. Al día de hoy, el modelo ya pasa los $970.700 para la versión Comfortline más accesible, debiendo desembolsar $1.202.800 para la más equipada Highline.

Hace unos pocos días, en un evento donde Volkswagen anunció su partnership junto a Shell (desde ahora será su lubricante oficial), la marca alemana expuso algunos de sus vehículos. Al ingresar, miré al pasar y dije en voz baja: “Ah, si, ahí hay una Amarok… ahí un Passat… eso de allá es un Audi R8…”

Resultó que no era un Passat, era el nuevo Vento. Y cuando le comenté esta confusión a algunos colegas, ellos me confirmaron que les había pasado lo mismo. “No me parece un maxi Virtus, mas bien es un mini Passat”, me retrucaron.

Y es que el Vento tiene esa contradicción: estéticamente busca emparentarse con el Passat, pero mecánicamente utiliza soluciones presentes en el Virtus. Hasta incluso el motor 1.4 TSI de 150cv formará parte de la oferta del sedán de segmento B en su versión GTS. Algo hay que destacar: los tres fueron desarrollados sobre la plataforma MQB, en versión A0 para el caso del Virtus.

Entonces, ¿conviene? Más que convenir, convence. Pero únicamente cuando nos sentamos detrás del volante. Con la ficha técnica en mano y comparando sin sentir, la ecuación no lo deja muy bien parado. Pero disfrutando de la comodidad de sus butacas, de la puesta a punto del motor y del confort de marcha, el Volkswagen Vento 2019 se posiciona como un referente del segmento C.

Tendremos más detalles para compartir cuando ingrese en nuestro garage, en las próximas semanas.


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