Latin NCAP, el organismo que se encarga de evaluar la seguridad de los vehículos vendidos en la región, volvió a someter a evaluación al modelo más accesible de la marca nipona, que se produce tanto en México como en Brasil: el Nissan March.

Este fue evaluado en 2015 y auditado en 2016, donde con el protocolo anterior su calificación para protección de adultos fue reducida de cuatro estrellas a tres estrellas. Ahora, como ya se realizó con otros modelos, Latin NCAP extendió la evaluación del modelo para investigar cómo el vehículo se desempeña con el nuevo protocolo incluido el impacto lateral.

El resultado no fue para nada agradable: la calificación cayó hasta ubicarse en una estrella para adultos y dos para niños. La compresión frontal del pecho fue alta y la estructura se mostró inestable, lo que contribuyó al resultado. El pecho en el impacto lateral recibió protección marginal y la falta del aviso de cinturón de seguridad abrochado como equipamiento estándar (elemento clave para advertir a los pasajeros a usar el cinturón de seguridad) también contribuyó con el puntaje bajo.

De cuatro a uno: Latin NCAP califica con una estrella al Nissan March 2

El Nissan March no ofrece anclajes ISOFIX como equipamiento estándar, por lo tanto, los Sistemas de Retención Infantil (SRI) se instalaron utilizando los cinturones de seguridad que mostraron, junto con los SRI seleccionados, protección limitada para los ocupantes explicando las dos estrellas para protección ocupante infantil. Tampoco ofrece control de estabilidad o ESP.

“Sigue siendo preocupante el bajo nivel de protección ofrecido por uno de los modelos más vendidos, como es el Nissan March”, comentó Alejandro Furas, Secretario General de Latin NCAP. “Los gobiernos deberían alentar y promover la calificación de estrellas de Latin NCAP para todos los modelos de sus mercados para acelerar el cambio a vehículos más seguros. Los gobiernos deberían crear incentivos para aquellos vehículos que cuenten con tecnologías de seguridad activa como el ESC y el Frenado Autónomo de Emergencia a fin de mejorar los niveles de seguridad de los nuevos vehículos vendidos en la región y alinearse con los requisitos globales”, agregó.

Cabe recordar que la obligatoriedad de contar con control de estabilidad o ESP de serie debería haber entrado en vigencia este año en Argentina, pero por presiones de las terminales fabricantes al Gobierno, la implementación se pospuso (ver nota). En una entrevista de TURBO Argentina a Furas, el directivo había anunciado que las automotrices se encontraban “haciendo lobby” en contra de las recomendaciones del organismo (ver nota).


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