A excepción del Ka, toda la gama de Ford Argentina cuenta con al menos una opción automática. Si lo analizamos en detalle, los Ford Fiesta, Ford Focus y Ford EcoSport tienen algo en común: todos equiparon la caja automática de 6 marchas conocida como Powershift.

Esta caja, que combina el funcionamiento de una caja automatizada con dos embragues que minimizan el pase de marchas, es considerada una de las más confortables del mercado por brindar un sólido comportamiento y una más que interesante prestación. Pero lamentablemente, esta caja no fue muy amada por sus dueños.

En mercados como Australia, Estados Unidos, México, Colombia y hasta Brasil, los casos de fallas de la caja PowerShift empezaron a multiplicarse. Desde su lanzamiento, los usuarios reportaron fallas como ruidos, sacudidas y sobrecalentamiento del sistema, lo que provocó en muchos de los casos un recambio prematuro del kit de embrague. También hubo reclamos por problemas en el paso de marchas, pérdida de potencia del motor e incluso la falla total del conjunto. Estos casos también sucedieron en Argentina, pero nunca tomaron una relevancia tal como para ser considerado un recall masivo.

Es justamente esta actitud la que llama la atención. Si se analiza la predisposición de Ford a nivel mundial, el reconocimiento de las fallas de esta caja se hizo de manera pública, pero también casi obligadamente. En Estados Unidos, donde ya se contabilizaron más de 7.000 casos, se extendió la garantía de los modelos con problemas a siete años o 100.000 millas. Ford Tailandia acordó la recompra de por lo menos 200 unidades de Fiesta y Focus que tuvieron problemas. La justicia australiana le impuso una multa multimillonaria por “conducta desmedida” al no responder por los problemas de esta transmisión y el pésimo manejo de las quejas de clientes. Y Ford Brasil realizó un recall para cambiar los embragues de estas cajas (válido para los Fiesta 2013, 2014 y 2015; EcoSport 2013, 2014 y 2015; y Focus 2014 y 2015) y amplió la garantía oficial a 10 años o 240.000 kilómetros.

Y entonces, ¿en Argentina? Nada oficial. Los casos existen (incluso aparecen grupos de Facebook que reúnen a usuarios con problemas) pero no tienen una solución masiva que destierre de una el inconveniente. Pero, ¿hablamos de la misma caja? Exacto.

¿Qué pasó?

La secuencia que se repite en los numerosos casos a los que TURBO Argentina tuvo acceso mediante expediente judicial, el patrón es el mismo: meses después de adquirir el vehículo, el mismo comienza a realizar el fenómeno que se conoce como trepidación. Se trata de un cascabeleo producido por el embrague (es más reconocido en los vehículos manuales) que nos indica un desgaste de la pieza.

 

El vehículo ingresaba al taller (recordemos, tan sólo un par de meses después de la adquisición) y se reseteaba la computadora aludiendo una reparación exitosa. A los pocos días volvía a fallar, por lo que desde el concesionario recomendaban el cambio del embrague, repuesto que según los damnificados tardaba de 3 a 4 meses en llegar. Cuando este llegaba, duraba tres meses en funcionamiento óptimo hasta que volvía la falla. Este ciclo volvía a repetirse año tras año, llegando a reemplazar tres embragues en un vehículo que nunca pasó los 15.000 kilómetros de rodado.

Lo cierto es que, mientras algunos usuarios comenzaban a experimentar estos problemas de la PowerShift, algunos otros comenzaron a recabar información, pruebas y artículos de internet (de Brasil, Colombia y Argentina) para actuar por la vía legal visto que no había solución aparente. Según una de las demandas a Ford Argentina, los gerentes de los concesionarios reconocían la falla de las unidades, pero le indicaban a los dueños que -luego de los recambios- “de su parte ya no había nada más que hacer al respecto”.

La Condena en Argentina

Esta semana, y luego de más de cuatro años de haber adquirido su Ford Fiesta Powershift, Ford Argentina deberá indemnizar a un cliente con más de $400.000 por conducta desleal y especulativa con el consumidor.

El fallo, conocido el pasado viernes, aclara que “el fabricante conocía la índole” de la falla, ya que esta “habría afectado al menos a una parte relevante de la producción de ese modelo de caja automática, y no obstante ello, en lugar de brindar una información completa y transparente, reconocer la existencia de la falla y ofrecer una solución que resulte satisfactoria para el consumidor en forma temprana, prefirió negar la existencia como tal […] obligando al adquirente a transitar sucesivas reparaciones y todas las instancias de reclamaciones sin dar una respuesta y una solución cabal al problema”.

 

 

La semana pasada el Poder Judicial de la Nación condenó a Ford Argentina a indemnizar a un cliente con $400.000 por fallas en su Fiesta PowerShift. (Foto de Expediente)

Pese a que Ford lo niega, los empleados de sus concesionarios reconocen que son varias las unidades afectadas. (Foto de Expediente)

Lo más llamativo de todo esto no resulta sólo el planteo de que Ford Argentina nunca reconoció el inconveniente a nivel nacional, sino que también negó rotundamente que las unidades equipadas con estas cajas automáticas presenten problemas en Argentina. Y para sumarle condimento a su defensa, también negó “la validez y veracidad” de lo que publicó la prensa especializada local sobre este tema; desconoció a la Fundación PROCON de Brasil (un organismo oficial de defensa al consumidor que fue el responsable de lograr la extensión de garantía de estas unidades en Brasil) y negó que la falla se haya producido en otras unidades, ya sea en Argentina o en otra parte del mundo.

Hasta la misma defensa resulta contradictoria: en la misma foja Ford Argentina se desdice. Primero dice que no reconoce que se hayan efectuado recalls sobre este mal funcionamiento de la caja (ver nota con recall en Brasil), pero por otro lado se aclara que no se sabe si el recall efectuado en Colombia a este tipo de unidades sea aplicable al vehículo de la demanda. ¿Cómo? ¿Hubo o no recall en otros lados del mundo? Claro que sí.

En su contestación a la demanda, Ford Argentina negó que las fallas manifestadas “sean de importancia” y que los vehículos tengan “temblores y ruidos extraños”. (Foto de Expediente)

Ford Argentina negó que la falla se repita en otras unidades y que su defecto sea de fabricación. Primero negó un recall pero renglones más abajo reconoció que se realizó uno en Colombia. También desacreditó a los medios especializados argentinos que fueron citados y hasta desconoció a la Fundación PROCON de Brasil.

Es así como Ford Argentina armó una defensa para el olvido. No sólo desconoció los problemas de la caja automática PowerShift cuando la evidencia era más que elocuente, sino que también intentó embarrar la cancha desacreditando a los medios regionales, no declarando llamados a revisión en otros países y hasta negando la existencia de una fundación brasileña.

Es lamentable notar que, mientras en otros países la exigencia de los consumidores generó una acción masiva por parte de esta automotriz, en nuestro país hubo que llegar a una fase judicial para que tan sólo un damnificado pueda ser indemnizado.

Para la justicia, es claro: “no basta con prestar el servicio de garantía, este debe ser brindado en forma eficaz asumiendo eventualmente los mayores costos que ello conlleve”.