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Premios en concesionarios: beneficios truchos para exigir la compra de un 0km

Con el afán de vender planes de ahorro de vehículos 0km, los concesionarios elaboran estrategias que incluyen premios, sorteos y hasta técnicas de marketing. Cómo trabajan, cómo salir sin comprar un auto y por qué desconfiar.


Jueves. 17.30hs.

Recibo una llamada en mi celular. Era mi abuela, una señora de 84 años que tiene más vitalidad que toda mi familia junta. Nos cuesta “obligarla” a que deje de hacer cosas. A que no salga a caminar sola por miedo a que se caiga. A tener que convencerla para que no renueve el registro. A pedirle por favor que no se “robe” el auto para ir a hacer las compras o a buscar remedios.

Así fuerte como la describo, es. Después de más de 60 años de laburo como tejedora y costurera, vio todo en nuestro país. Gobiernos, crisis, reactivaciones, militares, democracia, inseguridad, muertes y muchas alegrías. También tuvo su capacitación obligatoria en autos: el marido, mi abuelo (al cual no llegué a conocer) formaba parte del plantel de control de calidad de Peugeot, cuando tenía su planta junto a SEVEL en Berazategui. El se encargaba del control después de línea, probando las unidades de manera dinámica para detectar posibles fallas. Quién iba a decir que su nieto, varias décadas después, iba a dedicarse a algo similar.

La cuestión es que, así como parece ser una mujer curtida por el paso del tiempo, busca apoyo en su familia para ciertos momentos que la exceden.

Esto sucedió el jueves, que mediante esa llamada me pidió que la acompañe a un concesionario cercano para ir a retirar un premio: se había ganado un viaje de una semana.

Como es sabido, el viaje seguramente no vendría sólo: llegaría con una propuesta de ingreso a un plan de ahorro o una compra directa de un auto 0km. Pero como teníamos tiempo y -sobre todo ella- ganas de ir, partimos en busca de nuestro regalo.

El concesionario TodoAutos ubicado en la Av. Mitre de Wilde, es un showroom de venta de usados. En la llamada acusaron ser un concesionario oficial Renault. Primera mentira. Si el edificio no tiene emblemas oficiales de la marca y no está diseñado conforme a los estándares que obliga la terminal, no es oficial (y mucho menos lo aparenta). Pero bueno, ya estábamos ahí. Si llegamos al baile, bailemos.


El concesionario TodoAutos está ubicado en la localidad de Wilde. Por teléfono adujeron que eran un representante oficial Renault, cuando en realidad es un local de usados. Antes, era un concesionario oficial Peugeot.


Entramos al showroom, preguntamos por Patricio, nos indican que subamos al primer piso, nos encontramos con él y con una compañera y nos hacen volver a la planta baja.

Ahí comenzó una tortura de casi una hora y media. Efectivamente habíamos ganado un viaje, con destino a elección dentro de varios disponibles y sin incluir los pasajes y gastos. Únicamente incluía el hotel. ¿Dónde? San Clemente, Mar del Plata, Córdoba, Mendoza, Entre Ríos, Brasil u Orlando. Sí. Tan dispar como falto de precisión. Sin datos adicionales.

Bueno, quiero mi premio. No no, no te creas que fue tan fácil.

Primero tuvimos que fumarnos la historia de Germán Pollenza, el supuesto ganador del primer premio (un auto 0km) que cuando lo llamaron no creía que lo había ganado, por lo que le enviaron la unidad a la casa. “Dos meses estuvo el auto acá en el local, la gente lo veía y se lo quería llevar. Germán nunca se enteró del sorteo que hicimos vía números de teléfono. Cuando lo llamamos hasta llegó a insultarnos. No nos creía. Pero bueno, le llevamos el auto a la casa y la felicidad que tenía era tremenda. Le solucionamos la vida porque estaba sin trabajo y ahora, gracias al auto, puede salir a manejar con Uber”, nos comentaron.

Les juro, paso todos los días por la puerta. Nunca vi un auto expuesto tal como decían. Nunca.

La conversación (digamos, el monólogo) siguió por varios minutos más, con un tono forzado de discurso marketinero, exageraciones gestuales fuera de lo normal y una falta de conocimiento total de la industria y el mercado.

El límite llegó cuando nos avisan que JUSTO y por CASUALIDAD llegamos dentro de los primeros 30 que fueron a reclamar su premio, por lo que nos habilitaba a recibir un cheque. “¡¡FELICITACIONES!!” gritaron y se levantaron de las sillas a estrecharnos la mano. Vergüenza ajena.

Nos muestran ese “cheque” por $22.700, de plástico, sin marcas de bancos y de dudosa legalidad. “¿Para qué usarían esta plata?”, nos preguntan.

Me inclino hacia el mostrador, miro el cheque y leo en voz alta: “Válido únicamente para la compra de un vehículo 0km mediante la modalidad de plan de ahorro“.

La cara de los vendedores se transformó. Ya no eran las carmelitas descalzas que le solucionaron la vida a Germán. Ahora eran viles vendedores de planes de ahorro, casi amenazando con retirarnos el premio del viaje si no accedíamos a la compra de -atentos- un Renault ‘Ká-uid’. “Nosotros le decimos así, no sabíamos que se decía ‘Kuid’, hasta algunos le dicen ‘Kiwi’…”.  😕

Hasta ese momento pude aguantar. Tenía dos opciones: pedir una Buscapina para seguir, o levantarme e irme. La segunda era la más potable.

Peeeeeero, como la tarea de los vendedores fue infructuosa, llegó el momento de “La Jefa”. Es sabido que, en toda estrategia de ventas, existe una primera fase donde te abordan los copados y buena onda, para luego enviarte con una persona que prácticamente te “remata” de una manera mucho más agresiva si es que los primeros no tuvieron suerte.

Nunca supe el nombre de ella. Tampoco me interesaba demasiado. Supongamos que se llamaba Gladys.

G- Me dicen que ustedes no quieren acceder a la promo del plan de ahorro…
F- Claro, por el momento no nos interesa.
G- Pero ustedes saben que es por única vez, tenemos sólo 168 carpetas con esta promo a tasa 0% y con los gastos incluidos en las primeras 14 cuotas.
F- Te agradezco, pero no me interesa.
G- Pero qué, ¿no te gusta el auto?
F- Nunca me preguntaron si me gustaba el auto. Ustedes me lo están vendiendo desde hace una hora y media y nunca me preguntaron si me gusta.
G- Ah, bueno. Pero no sabés lo bueno que está. No te vas a arrepentir.
F- Gracias, pero no me interesa. Tengo cosas que pagar antes de meterme en un plan de ahorro.
G- Pero te vas a perder esta oportunidad única (bis). Incluso podés reservar la carpeta con $2.500 y después la das de alta el mes que viene.
F- NO ME INTERESA *con tono ya enojado*. Y tengo cosas que pagar. Si yo te reservo ahora el plan y después no lo puedo pagar, no me van a devolver todo lo que puse.
G- ¡¿Como no?! ¡Te devolvemos el 98% de lo que pusiste!
F- ¡¡JUSTAMENTE!! ¡¡El 98% no es el 100%!!
G- Bueno, eso es no querer progresar. Sos un conformista.
F- Claro, soy re conformista.
G- Perfecto, ahí está la puerta.
F- Genial. ¿Mi premio?

Y salimos del concesionario con el voucher para ir a Brasil. Voucher que de regalo no tiene nada: hay que pagar USD25 por día por persona y no se puede usar en temporada de verano, ni feriados, ni fin de semana, ni, ni, ni…

Sabíamos lo que nos íbamos a encontrar. Estábamos seguros de que nos iban a querer vender un auto. Pero nunca creímos que una estrategia de ventas podía llegar tan lejos como para inventar historias, hacer un show vergonzoso y terminar casi insultando a tu cliente potencial.

Más tarde nos enteramos que en realidad se trata de la consultora Consulcar, que alquila el primer piso de este concesionario y utiliza las instalaciones como propias, intentando engañar clientes mediante diversas estrategias. El tema no es cómo se lleva a cabo; el concesionario también es responsable por ceder el espacio para que se desarrollen estas actividades al borde de lo ilícito.

Sirve como experiencia y sirve más contarlo. Eso es lo que hacemos como periodistas. Contar lo que pasa.

Feliz día a todos los que permiten que se conozca la verdad. Esta no se discute. La verdad se comunica y brota en la mente colectiva.

La mentira se diluye, más temprano que tarde.

About The Author
Fede Peralta Pahor
Fede Peralta Pahor
Fanático de los autos desde uso de razón, aprendí a decir "mamá y papá" luego de decir "auto". Gracias que sé que en un partido de fútbol hay 22 jugadores en la cancha. Seguro alguien me lo comentó. Partícipe en la industria hotelera, relacionista público y periodista desde los 17 años, participé como administrador y organizador de los Clubes de Autos más importantes del país. Todos fundidos, del primero al último. En 2010 nació Automoov, mi cable a tierra en Argentina que logró sumar adeptos en muy poco tiempo y hoy se consagró como uno de los tres principales medios de noticias sobre autos.
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